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Tipos de credenciales digitales académicas: guía para universidades que tienen que elegir un emisor
La forma de acreditar el aprendizaje está cambiando. Durante décadas, universidades y centros de educación superior han acreditado conocimientos y cualificaciones principalmente mediante títulos, diplomas, certificados y expedientes académicos. Estos documentos continúan teniendo plena relevancia, pero conviven ahora con nuevas formas de representar, emitir, compartir y verificar los logros académicos.
En Europa, este cambio está impulsado por el Reglamento eIDAS 2.0, la Recomendación Europea sobre Microcredenciales y la Infraestructura Europass— que están redefiniendo qué significa acreditar un aprendizaje y quién puede hacerlo con garantías.
Por eso, la implementación de diferentes tipos de credenciales digitales académicas está a la orden del día en las universidades y centros de estudio de educación superior. Esto con el propósito de integrarse a este nuevo modelo de educación global qué apuesta por la flexibilidad modular, la movilidad internacional y un mercado laboral que exige acreditar y validar competencias con la misma agilidad con la que se adquieren.
Títulos y certificados electrónicos, credenciales verificables, microcredenciales, insignias digitales, Europass, Open Badges, wallets… Forman parte de un ecosistema que puede resultar complejo cuando se aborda por primera vez.
Por tanto, antes de decidir qué tecnología o plataforma utilizar, resulta conveniente responder a una pregunta más básica:
¿Qué necesita acreditar la universidad, para qué quiere hacerlo y cómo quiere que esa acreditación pueda utilizarse y verificarse posteriormente?
Esta guía ofrece un mapa para entender ese nuevo ecosistema.
¿Qué es una credencial digital académica?
En un sentido amplio, una credencial digital académica permite acreditar electrónicamente información relacionada con el aprendizaje, una cualificación, un logro o una competencia de una persona.
Puede representar realidades muy diferentes: un título universitario, un diploma, un certificado académico, la realización de un curso, una microcredencial o una insignia digital.
La Comisión Europea lanzó oficialmente las European Digital Credentials for Learning como declaraciones digitales selladas electrónicamente por una organización para documentar resultados educativos mediante credenciales digitales que pueden ser emitidas, almacenadas, compartidas y verificadas automáticamente en toda la UE.
Esto introduce una diferencia importante respecto al documento académico tradicional.
Ya no se trata únicamente de digitalizar un documento, sino de conseguir que la información que contiene pueda circular entre sistemas e instituciones conservando garantías sobre su procedencia, integridad y significado.
Documentos digitales verificables en distintos formatos
Esta es probablemente la distinción más importante para comprender el ecosistema actual.
1. Documentos académicos en formato PDF con firma electrónica avanzada y sello de órgano.
Un título, diploma o un certificado de estudios representarse mediante un documento electrónico, por ejemplo un PDF.
El PDF es esencialmente el soporte o formato de representación. Puede incorporar una firma o sello electrónico que permita comprobar el origen y la integridad del documento.
La firma electrónica incrustada en el PDF identifica al emisor, y cualquier tercero puede comprobar su autenticidad introduciendo el Código Seguro de Verificación (CSV).
2. Credenciales verificables
La Comisión Europea define como credencial digital a aquella que se apoya en el modelo de credencial verificable (Verifiable Credential) definido por el W3C:
Una credencial diseñada para que pueda ser interpretada y comprobada también por sistemas informáticos.
El modelo W3C Verifiable Credentials permite representar afirmaciones sobre una persona de manera estructurada y verificable.
Esto facilita que un tercero pueda comprobar aspectos como quién ha emitido una credencial, a quién corresponde, qué acredita y las evidencias criptográficas asociadas.
Este modelo distingue tres actores básicos:
Emisor → quien crea la credencial
Titular → quien la recibe y la gestiona en su cartera digital
Verificador → quien comprueba posteriormente su autenticidad.
En el ámbito universitario podríamos traducirlo de forma sencilla:
Universidad → estudiante → empleador / otra universidad / Administración
La universidad acredita. El estudiante recibe y utiliza la acreditación. Y un tercero necesita poder confiar en ella.
La diferencia práctica es importante. En lugar de recibir simplemente un archivo que una persona debe abrir y leer, el sistema receptor puede interpretar determinados datos de la credencial y comprobarlos electrónicamente.
Tipos de credenciales digitales académicas y qué necesidad resuelven en el ámbito universitario
Para una universidad, resulta más útil pensar en qué necesita acreditar y después decidir cómo debe representarse, emitirse y verificarse. En el sector educación se distinguen estos tipos de credenciales digitales académicas y, pueden representarse como credenciales verificables.
1. Títulos universitarios y diplomas digitales
El título universitario continúa siendo una de las credenciales académicas de mayor peso institucional. Lo que cambia con la digitalización no es su naturaleza académica, sino la forma de representarlos, emitirlos y verificarlos en el entorno digital.
En el marco de las European Digital Credentials for Learning, tanto los títulos universitarios oficiales como los diplomas (propios o de especialización) pueden emitirse como credenciales digitales verificables
Una credencial digital puede permitir que el titular presente su título ante otra universidad, una empresa o una administración sin tener que enviar una copia escaneada del documento físico.
Esto resulta especialmente relevante porque el receptor podrá verificar la información sin depender de una cadena de correos electrónicos o de una comprobación manual.
Conviene aclarar que, el título digital no tiene por qué sustituir al título físico. En muchos contextos, ambos pueden coexistir como dos representaciones complementarias de una misma acreditación, con necesidades y usos diferentes.
2. Certificados académicos digitales
Los certificados académicos digitales acreditan normalmente la finalización de una formación, la superación de una evaluación o el cumplimiento de un requisito concreto. Pueden utilizarse en cursos de extensión universitaria, formación continua, programas profesionales o actividades institucionales.
Responden a la necesidad de las universidades de digitalizar procesos que hoy siguen revolviéndose con certificados en PDF sin verificación automática.
3. Microcredenciales
Las microcredenciales acreditan resultados de aprendizaje o competencias específicas obtenidas en una experiencia formativa breve. La Comisión Europea las describe como credenciales asociadas a aprendizajes de corta duración, con requisitos de calidad y transparencia y con posibilidad de integrarse en itinerarios educativos más amplios, respondiendo a demanda de formación modular y de aprendizaje a lo largo de la vida que recoge la Recomendación del Consejo de la Unión Europea de 16 de junio de 2022.
Para una universidad o centro de formación, son la herramienta natural para posicionarse en el mercado del upskilling y el reskilling sin tener que rediseñar sus titulaciones oficiales.
Una universidad puede utilizarlas para:
- Acreditar una competencia técnica.
- Reconocer una especialización concreta.
- Complementar un grado o posgrado.
- Responder a necesidades de un sector profesional.
- Construir itinerarios acumulables de aprendizaje permanente.
En España, el Real Decreto 822/2021 ya contempla expresamente que las universidades puedan impartir enseñanzas propias de menos de 15 ECTS en forma de microcredenciales, vinculadas a resultados de aprendizaje de actividades formativas de corta duración.
Su valor está en acreditar de forma clara qué se ha aprendido, en qué condiciones y con qué resultados.
Si quieres profundizar en este modelo de acreditación, consulta nuestra guía sobre qué son las microcredenciales, qué deben contener y cómo se integran en el sistema universitario.
4. Insignias digitales (open badges)
Una insignia digital o digital badge es una representación visual y verificable de una habilidad, logro, participación o competencia concreta.
Su principal atractivo es precisamente su granularidad. Permiten reconocer aprendizajes o logros que no siempre justifican la emisión de un diploma tradicional: participación en proyectos, competencias transversales, pequeños módulos formativos, determinadas habilidades, etc.
Una digital badge incorpora información estructurada sobre el logro, el emisor, la fecha de emisión, los criterios necesarios para obtenerla y las evidencias asociadas.
Estos metadatos se estructuran siguiendo el estándar Open Badges desarrollado en este ecosistema por 1EdTech.
Por eso, hay que distinguir una insignia visual (una imagen con el nombre del estudiante y el logotipo de la universidad) y una auténtica insignia digital.
Para que la insignia tenga valor, debe poder comprobarse quién la emitió, qué representa y si la información continúa siendo válida.
Por lo tanto, cuando una universidad evalúa una solución de insignias digitales, más allá del diseño y su publicación en redes sociales, debe preguntarse por la información verificable que existe detrás de ella.
Aquí vale mencionar nuevamente una distinción importante:
Microcredencial e insignia digital no son sinónimos.
Una microcredencial describe una experiencia breve de aprendizaje y sus resultados. Una insignia digital es una forma de representar y comunicar un logro o competencia.
En determinados casos pueden coincidir: una universidad puede representar visualmente una microcredencial mediante un badge. Pero eso no convierte cualquier badge en una microcredencial.
Cómo funciona el ecosistema técnico: EDCI, EUROPASS, ELM y EBSI
Entender qué hay detrás de estas credenciales digitales ayuda a evaluar a un emisor con criterio, sin necesidad de convertirse en especialista técnico.
EDCI: la infraestructura de las credenciales digitales europeas
La European Digital Credentials Infrastructure (EDCI) desarrollada por la Comisión Europea proporciona la infraestructura europea para crear, emitir, visualizar y verificar credenciales digitales de aprendizaje.
Funciona a través de tres componentes:
Issuer: un servicio de emisión disponer de un sello electrónico avanzado o cualificado. Un punto especialmente relevante para las universidades.
Wallet: una cartera donde el titular recibe, guarda y comparte sus credenciales digitales. En este caso, Europass.
Viewer: una herramienta de visualización y verificación automática. Este elemento introduce una idea esencial: una credencial digital tiene valor cuando puede ser verificada fuera del entorno que la generó.
¿Qué papel desempeña Europass?
En el caso de las European Digital Credencial (EDC), la cartera Europass, permite representar digitalmente información sobre aprendizaje y cualificaciones y facilitar su emisión, almacenamiento, presentación y verificación.
Esto tiene una importancia especial para las universidades, puesto que una credencial académica tiene poco valor digital si únicamente funciona dentro del portal del proveedor que la creó.
Su utilidad aumenta cuando puede salir de ese entorno, ser presentada ante otra universidad o empresa y seguir siendo comprensible y verificable.
Para profundizar en este punto, en este artículo: explicamos cómo funcionan las microcredenciales en formato Europass y qué aportan en términos de interoperabilidad, portabilidad y verificación.
El European Learning Model (ELM): el lenguaje común de las credenciales educativas
Para conseguir interoperabilidad no basta con intercambiar archivos. Los sistemas necesitan interpretar los datos de la misma manera.
Aquí interviene el European Learning Model (ELM).
ELM proporciona un modelo semántico para describir conceptos de forma homogénea relacionados con el aprendizaje: personas, actividades, evaluaciones, logros, derechos, cualificaciones u organizaciones.
Gracias a este modelo común, una credencial emitida en España puede ser leída e interpretada correctamente por un sistema en Alemania o en Polonia, sin ambigüedad de idioma ni de estructura.
¿Dónde encaja blockchain? El papel de EBSI
Blockchain aparece con frecuencia cuando se habla de credenciales digitales, pero conviene evitar una confusión:
Una credencial verificable no necesita ser sinónimo de una credencial blockchain.
EBSI —European Blockchain Services Infrastructure— se ha desarrollado como una infraestructura europea de servicios basada en tecnologías blockchain y modelos de credenciales verificables.
En la práctica, esta es la que permite que un verificador compruebe la autenticidad de una credencial consultando la clave pública del emisor registrada en la red, sin depender de que la universidad esté disponible en ese momento para confirmarlo.
De esta manera un estudiante puede llevar sus credenciales educativas en su cartera y presentarlas en otro país sin que el proceso de verificación dependa de gestiones manuales entre instituciones.
Desde el punto de vista de una universidad, blockchain debería entenderse como una posible pieza de la arquitectura de confianza, no como la definición de la credencial.
La pregunta relevante no debería ser:
“¿Nuestra microcredencial tiene blockchain?”
sino:
“¿Puede verificarse de manera segura, interoperable y sostenible, y qué mecanismos de confianza utiliza para conseguirlo?”
¿Y qué pasa con la EUDI Wallet?
La evolución del marco europeo de identidad digital añade otra pieza importante.
El Reglamento europeo 2024/1183, que modifica eIDAS y establece el marco europeo de identidad digital, introduce las European Digital Identity Wallets como medios para almacenar, gestionar y validar datos de identificación y atestaciones electrónicas de atributos. Entre sus aplicaciones están contempladas las cualificaciones académicas y profesionales.
Esto significa que las universidades no solo deben pensar sus credenciales en relación con el ecosistema educativo actual, sino en cómo podrán interactuar con las futuras infraestructuras europeas de identidad digital.
La EUDI Wallet está concebida para que una persona pueda almacenar y gestionar diferentes evidencias digitales y compartirlas con terceros, manteniendo mayor control sobre los datos que presenta, como lo son las titulaciones y credenciales digitales académicas.
En definitiva ¿qué significa cada cosa?
W3C, Open Badges, Europass, ELM, EBSI… La proliferación de siglas es una de las principales barreras para comprender las credenciales digitales.
Podemos simplificar el mapa de esta manera:

En pocas palabras: EDCI define cómo se emite y estructura la credencial, ELM define el vocabulario común con el que se describe, Europass es la plataforma europea que ofrece el entorno para emitirla, almacenarla y compartirla. EBSI aporta una capa adicional de confianza distribuida; y la EUDI Wallet, será el lugar donde el ciudadano —también el titulado universitario— guarde y presente el conjunto.
EDCI define cómo se emite y estructura la credencial, ELM define el vocabulario común con el que se describe y Europass es la plataforma europea que ofrece el entorno para emitirla, almacenarla y compartirla. EBSI aporta una capa adicional de confianza distribuida; y la EUDI Wallet será el lugar donde el ciudadano —también el titulado universitario— guarde y presente el conjunto
¿Qué debe evaluar una universidad antes de elegir un emisor o plataforma de credenciales digitales?
Con este mapa claro, la pregunta relevante para una universidad no es qué proveedor emite credenciales más rápido, sino quién puede sostener una infraestructura que siga siendo verificable cuando el documento salga de la institución, llegue a un empleador o tenga que consultarse dentro de veinte años.
Estos son algunos de los criterios que, como Prestadores de Servicios de Confianza y emisores de títulos y credenciales digitales académicas, consideramos deberían formar parte de la evaluación:
1. ¿Trabaja con estándares abiertos?
La universidad debería conocer si las credenciales pueden ajustarse a estándares y modelos interoperables —W3C, Open Badges, Europass/ELM cuando corresponda— o si quedan encerradas en un formato exclusivamente propietario.
2. ¿Permite distintos tipos de acreditación?
Una universidad puede necesitar emitir hoy microcredenciales y mañana certificados, diplomas, badges u otras credenciales.
La infraestructura debería adaptarse a diferentes casos de uso.
3. ¿Permite diseñar las credenciales?
La institución debe conservar control sobre su identidad visual, contenido, campos y modelos de credencial.
4. ¿Permite la emisión individual y masiva?
La solución debe poder adaptarse tanto a programas pequeños como a proyectos de miles de estudiantes.
5. ¿Se integra con los sistemas académicos?
Una infraestructura de credenciales no debería convertirse en otro silo de información.
Debe poder integrarse con sistemas de gestión académica, expedientes, LMS y otras fuentes institucionales cuando sea necesario.
6. ¿Cómo se verifican las credenciales?
Debe quedar claro cómo puede comprobar un empleador, otra universidad o una Administración la autenticidad y vigencia de la acreditación.
7. ¿Qué ocurre si cambia el proveedor?
Una acreditación académica puede necesitar verificarse muchos años después de su emisión.
Por ello son especialmente importantes la interoperabilidad, los estándares abiertos y la estrategia de conservación a largo plazo.
8. ¿Permite gestionar el ciclo de vida?
Emitir es solo el principio.
Debe contemplarse la corrección, actualización, eventual revocación, conservación y verificación posterior.
9. ¿Facilita la portabilidad?
El estudiante debería poder utilizar sus credenciales fuera de la plataforma en la que fueron generadas, dentro de los estándares y ecosistemas compatibles.
10. ¿Está preparada para evolucionar?
Europass, ELM, W3C, Open Badges, las wallets y el marco europeo de identidad digital están evolucionando.
Una universidad no debería elegir únicamente una herramienta para resolver el problema de hoy, sino una infraestructura con capacidad para adaptarse a un ecosistema en constante cambio.
De los títulos tradicionales a un ecosistema de acreditaciones
La aparición de las credenciales digitales no significa que los títulos universitarios, diplomas o certificados tradicionales vayan a desaparecer.
El cambio consiste más bien en ampliar el ecosistema. Una misma universidad puede gestionar:
Títulos físicos + documentos electrónicos firmados + certificados digitales + microcredenciales + insignias digitales.
Cada elemento responde a una necesidad distinta.
La oportunidad está en evitar que se conviertan en proyectos independientes y construir una estrategia institucional de acreditación académica.
SIGNE y eTítulo: de la seguridad documental a las credenciales digitales académicas
Para SIGNE, esta evolución parte de una realidad conocida por las universidades y es que los documentos académicos son evidencias que deben mantener su autenticidad y capacidad de verificación durante largos periodos de tiempo.
La digitalización amplía ese desafío.
A través de eTítulo, SIGNE trabaja en la emisión y gestión de acreditaciones académicas digitales y en la evolución hacia nuevos modelos de credenciales digitales y microcredenciales.
El desarrollo técnico contempla una arquitectura preparada para gestionar diferentes modelos de credencial, diseños asociados a cada institución, carga de datos, generación de estructuras y conexión con el ecosistema eTítulo.
El objetivo no es simplemente sustituir un documento físico por otro digital.
Es permitir que universidades y centros educativos puedan construir progresivamente un ecosistema en el que títulos, certificados, microcredenciales y otras acreditaciones puedan emitirse, gestionarse, verificarse y evolucionar hacia modelos interoperables, manteniendo a la institución educativa como origen de la confianza.
¿Por dónde empezar con las credenciales digitales académicas?
Cada universidad parte de una realidad diferente. Te ayudamos a definir qué necesitas acreditar, qué estándares debes contemplar y cómo integrarlo en tu ecosistema académico.
